En el primer ciclo de nuestra escuela infantil, tenemos una metodología propia con un enfoque Reggio Emilia

Facilitamos un entorno adecuado para el aprendizaje activo. A partir de ahí, el niño manipula de forma libre y autónoma, lo que le permite hacer descubrimientos por sí mismo. El ambiente se convierte en una herramienta más del proceso de aprendizaje.

Hablamos de un lugar seguro, atractivo, que les brinda la posibilidad de explorar, conocer e investigar, ya que el niño tiene la necesidad de conocer el mundo que le rodea y debe hacerlo a través de objetos comprensibles que pueda tocar, oler y chupar.

Trabajar a través de instalaciones artísticas, permite que los alumnos puedan transformar el espacio de forma libre sin restricciones. Nuestras educadoras, configuran el espacio para que l@s niños puedan manipular y experimentar con todos los elementos con los que queremos que trabajen.

Nuestro ratio de 8 alumnos por educadora en 1 añito y 12 alumnos en 2 añitos y los espacios educativos de los que disponemos, permite que podamos observar mejor a los alumnos sin intervención y prohibiciones. El papel de las educadores es de facilitadora del espacio y el aprendizaje.
 “Creamos contextos educativos de calidad teniendo en cuenta el momento evolutivo y las características del niño que tenemos delante” – Marta. Profesora en la clase de 1 año
Nuestra escuela infantil en Fuenlabrada, tiene una metodología activa, donde predomina la investigación y la reflexión de los pequeños.

Instalación de Sonidos

En esta ocasión, los alumnos de la clase de 1 año, han experimentado en una instalación musical para desarrollar el ritmo, la intensidad de los sonidos, la exploración y el sentido auditivo.

El material que proporcionamos a los alumnos es desestructurado, ya que cuanto menos haga un juguete, más hará la mente de un niño. En esta ocasión hemos creado la instalación de sonidos con: cubos de metal, madera, plástico y cucharas de metal, madera y plástico, cáscaras de coco, instrumentos creados a partir de material reciclado como castañuelas y tambores, llaves colgando del techo que al tocar unas con otras, creaban sonidos agudos, botellas llenas de agua en diferentes alturas para crear sonidos diferentes..y también hemos puesto a su alcance cintas de viento waldorf para interpretar los sonidos a través del movimiento.

 

¿Cómo hemos disfrutado de esta actividad?

Al principio no se les ocurrió golpear, hacían como si estuviesen comiendo algo imaginario de dentro de los cubos. Posteriormente, uno de los alumnos descubrió, que golpeando, emitía un sonido y que con ello disfrutaba, y el resto de alumnos empezaron a imitarlo. ¡Toda una orquesta!

Luego vimos que golpeando la cuchara por encima del cubo, teníamos un sonido diferente a si golpeábamos la cuchara por el lateral del cubo. Además, Marta sacó cucharas de madera y pudimos ver cómo tocando con cucharas de madera, se produce un sonido diferente a si golpeamos con cucharas de metal.

Luego tocamos fuerte, luego tocamos flojito, trabajando así la intensidad de los sonidos.