En el primer ciclo de nuestra escuela infantil, tenemos una metodología activa y propia con un enfoque Reggio Emilia.

La Escuela Reggio pone en práctica todas las enseñanzas que nos dejó la pediatra e investigadora húngara Emmi Pikler. La libertad con la que se mueven los niños en con el enfoque de Reggio tiene su consecuencia sobre otro aspecto fundamental: aprende a aprender. Aprende a estar ocupado con algo, a interesarse por algo, a intentar, a experimentar.

Permitir un desarrollo motor rico y libre, incide directamente en los demás ámbitos del desarrollo: en las emociones y afectividad, la manipulación de objetos, la exploración del espacio, la comunicación, la representación… es decir, incide sobre su desarrollo cognitivo.

Por eso, en nuestra escuela infantil en Fuenlabrada, todos los espacios del 1º ciclo de infantil, están diseñados para que los alumnos puedan manipular el espacio con total seguridad y sin nigún tipo de prohibición o intervención por parte del adulto. Además, los alumnos caminan descalzos por el aula (el suelo es de hilo radiante).

El espacio es un elemento pensado en la pedagogía de Pikler. Hablamos de un lugar seguro, atractivo, que les brinde la posibilidad de explorar, conocer e investigar, ya que el niño tiene la necesidad de conocer el mundo que le rodea y debe hacerlo a través de objetos comprensibles que pueda tocar, oler y chupar. Todo ello bajo la atenta mirada de un adulto que le cuida pero que también le deja hacer, le deja ser.

Este respeto con el que el educador y educadora acompaña al niño en su desarrollo, le permitirá crecer con “seguridad” y “seguro” de sí mismo. No necesitará de la atención de un adulto para continuar con su juego o para salir de una postura. La confianza que depositamos en ellos, dejándoles hacer, desde los límites de la seguridad y de la convivencia, les permitirá crecer sintiéndose competentes y respetados.

La Escuela es de los niños, no para los niños. Los espacios permiten relación, exploración, autonomía, movimiento.

Respetamos al niño como una persona que ya es, que ya hace, ajustándose a su momento evolutivo y ofreciéndole la seguridad afectiva que le permitirá hacer.

El maestro es el encargado de crear un contexto educativo; es decir, un entorno adecuado para el aprendizaje. A partir de ahí, el niño manipula a su aire lo que le permite hacer descubrimientos. El ambiente se convierte en una herramienta más.
Esta es unas de las bases de la filosofía Reggio. Algunos especialistas la llaman la pedagogía del asombro. Por eso, nuestro enfoque tiene mucho que ver con la metodología Reggio Emilia.
La misma arquitectura y el espacio son fundamentales, se pone cuidado en la estética porque se considera un derecho. En las clases, siempre hay parejas educativas. Dos personas por aula que permite el trabajo en pequeños grupos para observar mejor. “Logramos que haya dos perspectivas que ayudan a entender mejor al niño y a no etiquetarle.
 Se trata de crear un contexto educativo de calidad teniendo en cuenta el momento evolutivo y las características del niño que tienes delante.
 Se plantea la intervención de nuevos contextos para dar vida a experiencias artísticas, experiencias interactivas en donde el discurso del artista interactúa con el espacio y el espectador.  

 

RESUMEN DE NUESTRO ENFOQUE:

El docente es el que guía. El papel del profesor será el de escuchar y acompañar de manera productiva a los niños en la exploración de temas, investigaciones y construcción de aprendizaje.

La importancia del espacio. La organización, el diseño y el uso del espacio promueve el tipo de relaciones que se dan y la comunicación. Por tanto, cada espacio tendrá su propósito, y es valorado por niños y adultos. Además, el medio natural se incorpora, en la medida de lo posible, en las actividades ya que constituye una gran herramienta para el desarrollo y comprensión del mundo que les rodea.

Documentar las experiencias. Como forma de visibilizar las experiencias de los niños, para que los adultos entiendan mejor la manera de actuar de los pequeños, evaluar lo que se trabaja y como forma de compartir con otros agentes que actúan en la educación de los niños.

El objetivo fundamental de esta metodología, por tanto, será la de crear una escuela activa, donde predomine la investigación y la reflexión siempre dentro de un entorno adecuado que facilite las relaciones entre la escuela y la familia para que sea posible el bienestar del niño.

 

En esta ocasión, los alumnos de 2 años han experimentado con cajas sensoriales convertidas en Mini-mundos de animales.

¿Qué trabajamos a través de las cajas sensoriales y los Mini-mundos?

  • Imaginación y creatividad
  • Vocabulario y habilidades de comunicación: desde los primeros sonidos de animales
  • Motricidad fina y óculo manual: bien proponiendo nosotros actividades como trasvases o creación de estructuras o bien dejando que surjan libremente.
  • Inteligencia sensorial: trabajando con variedad de estímulos y materiales y aprendiendo a manipularlos.
  • Solución de problemas: resolver los conflictos que van surgiendo del juego también les hace aprender
  • Experimentación científica: al intentar construir algo que se imaginan pero las leyes de la física no se lo permiten. Al estar expuestos a la causa-efecto.