Hoy en la clase de 1 añito hemos estimulado los sentidos y trabajado la motricidad fina y la coordinación óculo-manual con nuestra mesa de luz. Además nos hemos  relajado mucho y el disfrute de todos los peques ha sido espectacular.

La mesa de luz es una herramienta educativa con grandes posibilidades en la enseñanza en Educación Infantil. A través de diferentes juegos, podemos trabajar todas las áreas del desarrollo de los pequeños y adecuar las actividades a cada nivel, edad y madurez de los alumnos.

En nuestra escuela Infantil en Fuenlabrada, trabajamos siempre con el objetivo de desarrollar al máximo las capacidades de los alumnos. Aprendemos a través de los sentidos y el juego. Se trata de que los alumnos disfruten y que a través del descubrimiento, favorezcamos su aprendizaje.

La mesa de luz está inspirada en el enfoque pedagógico Reggio Emilia. Una filosofía de enseñanza donde los aprendizajes se basan en experiencias reales. Se denomina Reggio Emilia porque se originó en la ciudad de Reggio Emilia en Italia, y fue el inicio de un movimiento hacia una educación alternativa.

El papel del maestro es crear un contexto educativo, un entorno propicio para el aprendizaje. A partir de ahí, el niño manipula y experimenta libremente, lo que le permite hacer descubrimientos. El entorno es una herramienta fundamental para su aprendizaje. Esta es unas de las bases de la filosofía Reggio Emilia. Algunos especialistas la llaman la pedagogía del asombro.

El protagonista es el niño, ya que nace con competencias, con curiosidad y es un investigador nato.

Estimulamos los Sentidos en la Clase de 1 Añito

¿Para qué sirve la mesa de luz?

A través de diferentes métodos, trabajamos todas las áreas del desarrollo infantil, ya que es una fuente de información multisensorial.

Podemos utilizarla como recurso para el descubrimiento, la atención, la observación, o incluso aprendizaje académico para alumnos más mayores como la lectoescritura, el lenguaje o las matemáticas.  La mesa de luz, anima a los alumnos a participar en las actividades de aula a través del juego y la experimentación, sin ni siquiera darse cuenta.

La mesa de luz abre un mundo de posibilidades. Se pueden poner toda clase de elementos encima, combinarlos y ver cómo cambia de aspecto y aparecen efectos nuevos que no los más pequeños no esperan. Podemos contar cuentos con siluetas, sombras o láminas coloreadas translúcidas. Exponerla al agua, arena, la espuma, o hasta soplar, pintar, pegar y despegar sobre ella.