Los alumnos de la clase de 2º de Educación Infantil (4 años), han creado sus propios frascos de la calma para aprender a relajarse en momentos de tensión o malestar.

¿Qué es un frasco de la calma? ¿Para qué sirve?

Es una herramienta de relajación y meditación. Es un tarro casero hecho a base de purpurina para trabajar la atención y concentración de los más pequeños.

A través de los tarros de la calma, enseñamos a los pequeños a concentrarse en su respiración mientras observan los suaves movimientos en el interior de la botella. Todo ello ayudará a bajar pulsaciones y a centralizar su sistema nervioso para así llegar a un estado consciente y equilibrado.

Cuando un alumno está nervioso o tenso, sabe que puede acudir a coger uno de los tarros para agitarlo, observarlo y relajarse.

Frasco de la calmaPoco a poco, a través de este tipo de técnicas, vamos haciendo conscientes a nuestros alumnos de la  relación que hay entre despejar la mente, cuidar la respiración y la reducción del estrés y la ansiedad.

Es una efectiva técnica de control del estrés pensada para niños, pero no hay que confundirlo porque no es obligatorio utilizarlo y lo que no es y nunca será, es un castigo. En nuestro colegio en Fuenlabrada, no utilizamos el castigo como método de modificación de conducta. A través de nuestras clases de Yoga en el colegio, también trabajamos técnicas de meditación.

 Imagina lo importante que puede ser para su bienestar, que tu hij@ conozca técnicas de control de estrés y frustración desde su infancia.

Cada niño es único y responde de manera diferente ante el frasco de la calma. Por ello no hay que olvidar que es una técnica, y como cualquier otro aprendizaje, requiere de cierta práctica.

¿Quieres hacer un frasco de la calma en casa?

Necesitaremos:

Gomina, pegamento o aceite. En función del espesor que queramos darle al movimiento. Más lentitud o más rapidez.

Agua caliente

Purpurina del color y formas que queremos. Nosotros hemos puesto incluso estrellitas.

Colorante alimenticio. Nosotros hemos hecho 4 frascos de distintos colores.
Un frasco. Preferiblemente de plástico.

 

¡¡A ellos les encantará haber colaborado con sus padres en crear su propio frasco de la calma en casa!!