Cada vez son más las familias que nos comentan que realizan el método Baby Led Weaning en casa para introducir a sus bebés a los alimentos sólidos. La leche materna, es el alimento perfecto y principal para los bebés, pero a partir de los seis meses, es necesario que vaya acompañada de una alimentación complementaria, como papillas de frutas o purés de verduras y carne.

El método Baby Led Weaning, ha cobrado mucha fuerza en los últimos años, al hacer a los bebés protagonistas de su transición hacia la alimentación sólida. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) ha expresado su respeto y apoyo a este método de alimentación. Estamos acostumbrados a ver cómo alimentamos a los pequeños a base de papillas o potitos, con los que los peques no tienen que hacer ni un solo movimiento de mandíbula. Esta técnica “BLD”, consiste en sustituir estos purés complementarios a la leche materna, por alimentos que los bebés sean capaces de coger y llevarse a la boca, adaptados a su tamaño, pero que sea de la misma comida que come la familia ese día, siempre que sea saludable. Estetipo de alimentación, también se adapta al apetito y preferencias de los peques.

Esta técnica también tiene retractores, pues incrementa el riesgo de atragantamiento, hay que estar muy atentos y por otro lado, también tienes que dejar de lado el estrés y prisas diarias, para poder centrarte en la alimentación de tu bebé.

 

Ventajas:

  1. Método Baby Led WeaningRespetamos las señales del cuerpo de los bebés, como saciedad. No forzamos a los niños a comer si no tienen hambre.
  2. Estimulamos el desarrollo motor de los bebés: presión, pinza y coordinazión óculo-manual.
  3. Previene la obesidad. La alimentación a base de purés muchas veces peca de cebar a los niños con aportes proteicos y calóricos excesivos para su edad y tamaño. Con el método Baby Led Weaning, respetamos las señales de su cuerpo.
  4. Mejoramos la transición hacia alimentos sólidos: desde los 6 meses los bebés trabajan la masticación de alimentos y prueban todo tipo de sabores y texturas. Los bebés tienen interés por el plato que come su madre, el instinto debe decirles “si ella lo come, es que es comestible y está bueno”, de esta manera también será más sencilla su educación hacia una alimentación saludable.

Inconvenientes:

  1. Incrementa el riesgo de atragantamiento: sobre todo el miedo al atragantamiento. Hay que dar a los bebés alimentos adaptados al tamaño de su boca. Hay que estar más atentos que cuando les damos purés. No dar alimentos muy duros como frutos secos, sino alimentos que comen los adultos pero blanditos, como verduras cocidas.
  2. Al principio comen poco y solo leche materna, hasta que se acostumbran.
  3. Es un método incómodo para los padres: los bebés son protagonistas de su transición hacia la alimentación sólida y ponen todo el suelo perdido.

Consejos:

  1. El bebé sabe cuánta cantidad necesita. No hay que obligarles a comer ni meterles prisa.
  2. Es bueno darle leche materna tanto como la pida, y complementar con alimentos fáciles de comer y manipular.
  3. No darles frutos secos, zanahoria cruda o pequeños trozos de frutas como manzana, frutas con hueso o semillas.
  4. Es recomendable no introducir más de un alimento nuevo cada día para detectar posibles alergias o intolerancias y ofrecer alimentos habituales en la mesa familiar incorporando paulatinamente al niño a una dieta sana y variada.

Aquí os dejamos un enlace con las respuestas de las preguntas frecuentes de la Asociación Española de Pediatría.

Desde nuestro colegio, donde admitimos alumnos desde el curso escolar en el que cumplen 1 año, potenciamos que los alumnos coman solos, independientemente de que sea con la mano o con una cuchara, purés o alimentos sólidos, siempre con vigilancia por parte de las educadoras, sin importar la suciedad que esto pueda ocasionar y respetando en todo momento la saciedad de los bebés, no forzándoles a comer más allá de su deseo.