En nuestra escuela infantil en Fuenlabrada, trabajamos a través del arte y el espacio. Transformamos el espacio mediante instalaciones. Creamos espacios lúdico- artíticos. Los alumnos aprenden unos de los otros, a través de construcciones y reconstrucciones. No cambia el aula ni el espacio, sino que se transforma; o mejor dicho, son los niños con su acción individual y colectiva los que lo transforman. Ésta propuesta es una sencilla y necesaria dinámica del caos, en el sentido de alterar las rutinas escolares para la búsqueda de nuevos órdenes.

Os dejamos un vídeo de la instalación de invierno de la clase de los Pitufos (1año). Esperamos que lo disfrutéis tanto como ellos. Si quieres ver más vídeos relacionados con esta metodología, pincha aquí.

“El caos calma, genera procesos, es la única manera de generar conocimiento.” 

El papel de los docentes es de “puentes entre el arte y la infancia”. En los primeros minutos de la actividad, los profesores no entran en el espacio, son los propios alumnos los que tienen que averiguar y jugar libremente. El papel de los docentes es de configuración del espacio y de guías.

Para la infancia, el espacio tiene una serie de connotaciones educativas, afectivas y culturales muy poderosas porque influyen en sus comportamientos, relaciones, vínculos e intercambios con los iguales y los adultos. El espacio en la escuela infantil no sólo está definido por requisitos como accesibilidad, seguridad o bienestar, sino también por aspectos estéticos, culturales y simbólicos.