¿Por qué el colegio lleva el nombre de este poeta?

Crear un colegio nuevo requirió muchas reuniones estudiando proyectos, ideas y presupuestos. Cuando en una de ellas tuvimos la conciencia de que éramos capaces de alumbrar un nuevo centro, surgió la necesidad de ponerle un nombre.

No era fácil encontrar aquel que recogiera el espíritu docente que nos guiaba. Descartamos siglas y nombres rimbombantes y pensamos en encontrar un personaje que de alguna forma fuera afín a las ideas del proyecto. No quisimos constreñirnos a España pues ya en 1986 la idea de Europa había dejado de ser ilusión para ser realidad y hacia ella nos veíamos impulsados y al mundo entero, ¿por qué no?

Valoramos nombres como Emmanuel Kant que refleja nuestro humanismo racionalista y el de Isaac Newton que representan la cultura científica, pilares de nuestro centro y valores de los que pretendemos dotar nuestro ideario; pero fue la lectura de La Razón y la Pasión, célebre capítulo de El Profeta de Khalil Gribran quién nos acercó al personaje. Leímos por separado más texto del autor, pero la lectura de Tus hijos no son tus hijos, nos convenció de que ligar nuestro proyecto a su nombre nos identificaba.

Este escritor había sido capaz de explicar en ese poema que los niños y adolescentes pertenecen al futuro y a la vida. Nos hicimos la imagen mental de que podemos ser “los entrenadores” de esas flechas, para que cada una de ellas llegue a su propio destino firme y segura.

La lectura de Tus hijos no son tus hijos, nos convenció de que ligar nuestro proyecto a su nombre nos identificaba.

El personaje que nos sedujo es universal. Vivió a caballo de su Líbano natal y de EEUU, su país de acogida, pasando temporadas en Europa; estuvo dotado de una sensibilidad exquisita que enraíza en el cristianismo maronita en el que creyó y es autor de una obra literaria y pictórica conocida y aplaudida en todo el mundo. Ese mundo, hoy abierto, al que nosotros desde el conocimiento, el razonamiento y la sensibilidad queremos colaborar con los padres, los que sostienen el arco y le ponen fuerza, a que sus hijos lleguen tan lejos como quieran y a que sean felices en su viaje.