En nuestro colegio en Fuenlabrada, corregimos los trabajos de nuestros alumnos, con tinta verde.

¿Por qué?

Puede parecer una manía de nuestro centro, pero no es así. Es más que una seña de identidad, es el resultado de nuestros 25 años de experiencia.


Corregimos con tinta verde

En nuestro colegio, consideramos el error como parte del proceso de aprendizaje y para el alumno, encontrarse con rayas rojas, números superpuestos, y tachones por todos sitios, es cuanto menos, desmotivador. No somos únicamente nosotros los que consideramos que el color rojo, es un color agresivo, amenazante y desmotivador, con connotaciones negativas, numerosos estudios psicológicos así lo revelan. El ser humano, necesita equivocarse para aprender, entonces ¿Por qué incidir únicamente en el error en lugar de identificarlo e intentar atacar ese error desde la motivación? Nuestro proyecto educativo intenta evitar sensaciones negativas asociadas con el aprendizaje.

Corregimos con tinta verde porque no queremos frustrar a los alumnos. Queremos que se sientan capaces de adquirir y superar los contenidos que en la escuela se imparten, porque de hecho, lo son. Si todo lo que hacen mal, lo corregimos con color rojo, percibirían que equivocarse es un error, cuando bajo nuestro punto de vista, no lo es en absoluto. Equivocarse es un paso más para poder llegar al verdadero aprendizaje. El error es una oportunidad para aprender, no debe ser penalizado. No queremos frustrar al alumno aborreciendo sus errores, queremos motivarle por querer mejorar, por querer llegar a la respuesta correcta. Hay que equivocarse cuantas veces sean necesarias para llegar a aprender, y esto es así en todos los aspectos de la vida. No hay que sembrar en los alumnos el miedo a equivocarse, hay que incitarles a que siempre lo intenten y se equivoquen. No es sólo un tema de frustración hacia el aprendizaje, es también un valor que queremos transmitir para que adquieran capacidades y destrezas para enfrentarse a la vida. Hay que intentarlo y equivocarse, si no lo intentas, jamás lo conseguirás. Debemos detectar y corregir los errores, pero siempre desde las ganas, la motivación y la curiosidad del alumno. El color verde, es el color de la esperanza, y los profesores de este colegio, creen en sus alumnos.

Para nosotros estos pequeños detalles son muy importantes para merecer la confianza de nuestros alumnos y para mantener su motivación por aprender.