En nuestro colegio en Fuenlabrada, consideramos el error como parte del proceso de aprendizaje. Un alumno debe equivocarse las veces que sean necesarias para entender de verdad el contenido que se está trabajando.

¿Cómo llevarlo a cabo?

En el Colegio Bilingüe khalil Gibrán, no corregimos con tinta roja los errores, sino con tinta verde y no tachamos el trabajo de un alumno. Siempre invitamos a localizar el error o la forma de mejorar la calidad de la actividad, sin frustrar al alumno en el proceso.

De esta manera, permitimos que los alumnos no tengan miedo a equivocarse, y no tengan miedo a interactuar en el aula. Debemos premiar las intervenciones que los alumnos aportan a la actividad en la clase, en lugar de evaluar únicamente si su aportación es correcta o errónea. De los errores, se aprende, y eso es lo que han venido a hacer en el colegio. Premiando las intervenciones, conseguimos que nuestras clases sean más participativas y que todos los alumnos tomen el riesgo de equivocarse, y por tanto, aprendan.El error como parte del proceso de aprendizaje

 En lugar de castigar el error, premiamos el acierto. Hay una gran diferencia entre “sólo has acertado 3 preguntas” a “has conseguido 3 aciertos, si te esfuerzas un poco seguro que conseguirás aumentar tus aciertos”. Premiar el acierto promueve que el alumno quiera aumentarlos. Castigar el error produce frustración y malestar hacia la materia que se está trabajando.

  No hay respuestas erróneas, hay respuestas que necesitan de más preguntas para que el alumno sea quien llegue por sus medios a la respuesta correcta. Ese es el verdadero aprendizaje significativo.

El error es una oportunidad para aprender, no debe ser penalizado. No queremos frustrar al alumno aborreciendo sus errores, queremos motivarle por querer mejorar, por querer llegar a la respuesta correcta. Si un alumno no sabe la respuesta a una pregunta, dejamos que el alumno pida ayuda al compañero que él elija y permitimos que compartan el error. Posteriormente premiamos a ambos por haber llegado juntos a esa respuesta correcta. No permitidos dañar el autoestima de nuestros alumnos por el simple hecho de equivocarse. Equivocarse, es parte de la vida y por supuesto es parte del proceso de aprendizaje. Nadie nace sabiendo. Hay que errar para aprender.

Desarrollamos así, una de las competencias básicas: Aprender a aprender y desarrollamos aspectos tanto cognitivos como emocionales, así como capacidades que permiten al estudiante conocer y regular sus propios procesos de aprendizaje. De nada serviría que nuestos alumnos se conociesen como “aprendices” si lo que ven les desagrada o les hace sentir poco capaces. El autoestima y la capacidad de aceptar el rechazo que provoca el error juegan un papel fundamental a la hora de enseñarles que el error forma parte del proceso de aprendizajemanos levantadas

Si un alumno piensa que no tiene la capacidad de aprender o que una asignatura “se le da mal”, dificilmente se pondrá o tendrá motivación por mantener el esfuerzo que requiere entenderla, pero si acepta que el resultado se debe a su dedicación, el problema tiene solución y puede resolverse, no se frustrará en el proceso sino que tendrá curiosidad y motivación por seguir aprendiendo y esforzándose.

Enseñar a aprender requiere que los alumnos experimenten lo bien que sienta entender algo que antes no comprendían o resolver un problema que se les resistía. Les hacemos sentir capaces y les damos confianza y seguridad para su vida.